El cingulum es un adorno que llevaban los soldados romanos en sus armaduras. La palabra proviene del latín y significa «cinturón».
En un principio, el cingulum era una simple correa con una hebilla metálica que sujetaba el escudo a la espalda del soldado. Durante la República romana, hacia el siglo III a. C., el cingulum comenzó a evolucionar. Esto se debió, en parte, a la necesidad de distinguir entre las distintas unidades militares, así como a la creciente importancia de lo militar en la cultura romana.
Durante el Imperio romano, el cingulum fue adquiriendo un carácter cada vez más decorativo. Se adornaba con oro, plata, piedras de colores, huesos y otros materiales. A menudo se le colocaban adornos con forma de cabeza de león u otro animal, que simbolizaban la fuerza y la valentía. El cingulum se convirtió en un elemento importante del atuendo del centurión romano, que era el comandante de la centuria, la unidad básica de la legión romana.
Dado que el cingulum era una expresión de poder y prestigio, su aspecto estaba rigurosamente regulado. El emperador tenía derecho a aprobar los diseños y estilos del cingulum, y llevar este adorno sin autorización se castigaba severamente.
Con la caída del Imperio romano y la desaparición del ejército como elemento clave de la cultura, el cingulum comenzó a perder importancia. Sin embargo, en algunas formas ha perdurado hasta nuestros días como elemento de los trajes militares históricos o de las ceremonias.
En el contexto litúrgico, el cingulum es una cuerda o cinturón corto y decorativo que llevan los sacerdotes y obispos alrededor de la cintura para sujetar la alba.
En la Iglesia católica romana, el cingulum simboliza los lazos espirituales que unen al sacerdote, al ministro o al monaguillo con la Iglesia y los fieles. Al igual que en la época romana, el cingulum en la Iglesia católica romana es un elemento del atuendo de gran simbolismo y solemnidad, y su uso está regulado por normas litúrgicas estrictamente definidas.






